El
texto de Ow y Maturana (2014) postula tres miradas para la lectura de imágenes
basadas en la hipótesis metafuncional de
Halliday (Semiótica Social 1982,
2014). Como exponen los autores: “La hipótesis metafuncional postula que en
todas las lenguas los sistemas de contenido se organizan en los componentes
ideacional, interpersonal y textual”. Este modelo es aplicado al análisis libro
álbum de Paloma Valdivia (2010) Es así,
dividiendo la lectura global en las miradas ideacional, interpersonal y
textual. De esta manera, la primera mirada proporciona herramientas para
analizar una imagen en su contexto social (Ow y Maturana 2014:6). En esta
mirada, es necesario indagar en diferentes aspectos: las representaciones
narrativas (entendidas como imágenes que narran acciones a través de un vector
que indica procesos de desplazamiento (acción) o mirada (reacción)), la
representación de los personajes (como se presentan los personajes de la
imagen, de cuerpo entero o solo una parte de ellos) y la representación de las
circunstancias (aquellos personajes o elementos secundarios, cómo se muestran y
qué relación establecen con los protagonistas de la imagen).
La
segunda mirada abarca el espacio interpersonal de la imagen, donde se consideran
dos tipos de participantes: representados (personas, cosas y lugares
involucrados en la imagen) e interactivos (el productor y el receptor de la
imagen). Con respecto a los personajes interactivos, los autores exponen que el
espectador de la imagen puede estar incluido en esta (como demanda) o
integrarse como sujeto que contempla la imagen (oferta). La perspectiva en la que se dispone la imagen
también apela a la integración del receptor, ya que un punto de vista frontal
implica un receptor como demanda, mientras que un punto de vista oblicuo, lo
incluye como oferta. Por último, en la segunda mirada se debe indagar en la
forma en que se presenta visualmente a los personajes, ya sea minimalista,
genérica o naturalista (esta última es la que representa a las personas como si
fueran reales, utilizando un repertorio emocional más variado.
La
última mirada es la textual, aquí se indaga en los aspectos de organización de
la imagen, que disponen y permiten la posterior interpretación y la comprensión
del plano ideacional de esta. Con respecto a esta mirada se debe indagar en
distintos aspectos, en primer lugar, en el valor informativo o polarización que
se constituye por tres polos: lo dado y lo nuevo, lo ideal y real y el núcleo y
la periferia. Los autores exponen que una imagen organiza (en Occidente) la
información conocida y la nueva de izquierda a derecha, mientras que en los
polos superior e inferior se representan lo ideal y lo real. Además, la imagen
puede disponer lo importante en el núcleo o centro, mientras que los aspectos
secundarios se incluyen en los alrededores o sectores periféricos de la imagen,
para dar relevancia a ciertos elementos.
En segundo lugar, se debe considerar la prominencia, donde en distintos
planos se disponen elementos que destacan sobre otros a través de la nitidez,
el difuminado, el tamaño, entre otros aspectos. Por último, hay que considerar
el enmarcado, ya que la información relevante puede organizarse en marcos más
pequeños que el de la imagen misma.
Estas
tres miradas son aplicadas por los autores para una lectura crítica y analítica
del libro álbum mencionado, si bien las tres miradas permiten una lectura
profunda de una imagen, dos ideas pueden ser destacadas en la propuesta de Ow y
Maturana. Por un lado, la segmentación de elementos que permite realizar un
análisis crítico sobre las tres miradas. Con respecto a esto, la imagen se
entiende como un texto que debe ser leído atentamente, desglosado en sus partes
y analizado de forma minuciosa, con el objetivo de comprender los elementos que
lo componen. Por otro lado, parece interesante la perspectiva que se integra
sobre el receptor de la imagen, ya que esta se entiende desde un enfoque
estético, producida para ser observada, donde quien contempla adquiere un papel
imprescindible.
El
análisis que propone los autores resulta útil e interesante como herramienta
didáctica para enseñar a los estudiantes a acercarse a una imagen. La inclusión
del espectador permite comprender cómo los textos, imágenes y discursos son
siempre intencionados y no inocentes, ya que apelan a un receptor de forma
directa o indirecta, incluyéndolo en la producción. El texto en cuestión es un
aporte para la enseñanza en establecimientos escolares, ya que posibilita un
aprendizaje interpretativo por parte de los estudiantes, a través de
herramientas claras, concisas y efectivas. La propuesta facilita en gran medida
la lectura crítica de imágenes y permite acercar a los estudiantes a distintos
elementos a los que se exponen día a día, favoreciendo la reflexión sobre
aquello que perciben y frente a lo que se exponen.
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